Mientras te mantuve...

Ha llegado la hora de sincerar las cosas en vista del fracaso de nuestras conversaciones.

(Carta escrita en presente, pero pretérita en la vida…)

Yo se que no soy perfecto que tengo mis defectos, que cometo errores y que de ves en cuando puedo ser torpe y hasta fastidioso con mis temas, pero sabes cada día me levanto con la esperanza del nuevo día con la energía del nuevo comienzo, con la alegría de estar vivo, pero, al vivir contigo me vi en la lamentable necesidad de descubrir que eres del tipo de persona que hay que obligar a ser feliz, eres ese tipo de ser al cual hay que convencer de lo maravillosa que es su vida, lo tienes todo y mientras más tienes, más sufres, pareciera que te levantas y te preguntaras: ¿Vamos a ver cómo me complico hoy la vida? Y comienzas el día como si la vida fuera un trabajo maluco o una confabulación en tu contra, todo te pesa, todo te molesta. Lo primero que lees en los diarios es el horóscopo y si no dice nada bueno para ti te molestas ,aunque el día anterior te ganaste un millón de bolívares con un negocio que te propuse y en el cual no invertiste ni medio y donde todo el esfuerzo lo hice yo, te da una flojera enorme vestirte, y maldices por que no tienes nada que ponerte aunque el fin de semana pasado gastaste el cupo de la tarjeta de crédito comprando ropa en Miami, deuda que por supuesto debo pagar yo, por que si llegas a enterarte de cuanto gastaste en ropa, allí te debo sacar de emergencia para la clínica Santa Cecilia, sitio que por demás detestas, aunque no ocurre un fin de semana sin que por lo menos entres allí victima de algún mal de esos que solo tu sufres, al entrar al baño te irritas por tonterías como: Si yo dejé este cepillo aquí ¿por qué carrizos esta ahora acá?, pero no evidencias que limpiaron el baño y quedo reluciente, además era la única mujer en el mundo que se queja por que la tapa de la poceta esta arriba, pero, dios mío, ahora que recuerdo también te quejas por que la tapa esta abajo…, Odias las llamadas telefónicas mañaneras, diciendo: ¡Ya van a empezar a fastidiarme y apenas son las 8.00 a.m. ... !pero cinco minutos antes de levantarte tu misma encendiste el teléfono, y por cierto eres tu la que le da el numero telefónico a todo aquel que conoces, Al salir de la casa, tienes quejas del condominio. Empiezas con el agua de las matas de la vecina, que fastidio con esa vieja... y su regadera por que no pone sus matas en el centro de su sala, sueles decir, y luego, el grito acostumbrado ¡ otra vez no sirve el ascensor¡ y además agregas: "será que lo tengo que arreglar yo, pero nunca te haz tomado la molestia de llamar al técnico por tu cuenta. Bajas la escalera rogando a dios no encontrarte con ninguna vecina, por que te fastidia, ese, como tu lo llamas: Geriátrico de planta baja, y odias verme instalado hablando con todos los vecinos quienes por cierto nunca te trataron hasta que llegue yo a tu vida y los convencí de que eres un ser maravilloso y responsable de tu hogar, aunque antes debí gastar todos mis ahorros arreglando lámparas, ventanas, gavetas , puertas y electrodomésticos que quedaron entregados al abandono después de tu divorcio, te enfadas por que el carro esta inmensamente sucio, pero nunca lo llevas a lavar, además justo en el momento de cerrar la puerta volteas al piso y te encuentras un billete de veinte mil bolívares y maldices por que esperabas que fuera de cincuenta mil bolívares, Golpeas el botón del control remoto de la reja con tal rabia que pareciera que fuera el, el que te obligara a salir y cuando abre y comienzas a salir ves con ojos de demencia a la conserje, al manejar te sientes atrapada entre un imbecil que esta atrás de ti apurándote y un estupido que esta adelante y que no te deja avanzar y crees que los conductores que están a los lados son unos pendejos, que no saben manejar y que la única que lo está haciendo bien eres tu, lo peor es que te imaginas que si estuviera manejando yo ya habría caído en todos los huecos, incluyendo el que esta dentro del estacionamiento, después de pasar el día haciendo las cosas que todo el mundo hace y luego de visitar a tus amigas, tomarte seis cafés, dos copas de vino, cuatro empanadas de cazon y además de dar una vueltita por el bingo a ver si la suerte cambia y te consigues un dinerito extra y por que no un marido nuevo, llegas molesta a la casa, por que ahora tienes que verle la cara a ese carajo, fastidioso, que vive en tu casa, que se come tu comida que cuida tus negocios, atiende su trabajo, paga las cuentas, cuida y educa a tus hijos y que todos conocen como tu esposo……pero se te olvida que fuiste tu la que un día le dijo "Si, si, mi príncipe, para toda la vida...

Noel Lander